No hay retroceder demasiado en el tiempo para dar con la última vez que el Sevilla se midió al Manchester United, con el que se enfrentará en semifinales de la Europa League tras apear al Wolverhampton (0-1). Fue en marzo de 2018, con Vincenzo Montella en el banquillo hispalense y en una temporada que no fue especialmente la soñada, cuando el cuadro nervionense logró asaltar Old Trafford e imponerse por 1-2 en los octavos de final de la Champions League, lo que le llevaría por vez primera a los cuartos desde que se estableció el nuevo formato.

De aquel once que venció en el Teatro de los Sueños, tan solo Banega tiene una plaza garantizada en el duelo que tendrá lugar en Colonia este domingo. Y únicamente se mantienen en la plantilla tres futbolistas más: Sergio Escudero ―que ese día ocupó el flanco izquierdo―, Franco Vázquez ―que salió en la segunda mitad― y Jesús Navas ―baja por lesión aquella noche―. Cuatro ‘supervivientes’ de los cuales solamente dos son indispensables a día de hoy para Julen Lopetegui: aparte de Éver, el capitán es dueño y señor de la banda derecha. El ‘Mudo’, por su parte, disfruta de sus ratitos ―como ante los Wolves― mientras que Escudero ha visto como Reguilón se convertía en uno de los mejores laterales izquierdos a su costa.

Y eso es lo que pone en valor el trabajo de un Sevilla FC que a pesar de haber renovado en más de un 80% su plantilla en los últimos 24 meses, sigue año tras año en la pelea. Bien es cierto que el regreso de Monchi al club devolvió la serenidad a la estructura deportiva tras dos ejercicios de vaivenes, tanto en la secretaría técnica como en el banquillo. La puntilla la puso la eliminación a manos del Slavia de Praga de la temporada pasada en octavos de su competición fetiche, que desencadenó su regreso tras un comedido paso por la Roma. Sevilla y Monchi, un tándem que debería ser para siempre indivisible y que esta campaña ha regresado por sus fueros: primero terminando cuarto en Liga y segundo, teniendo a tiro la final de la Europa League.

El Sevilla apostó por Julen Lopetegui y este ha devuelto la confianza con resultados y un equipo sólido que pese a ser prácticamente nuevo, parece que lleve años desarrollando la misma idea de juego. De hecho, que jugadores recién llegados como Diego Carlos, Koundé o Fernando, que probablemente no tenían conocimiento de su existencia los unos de los otros, se hayan convertido en el triángulo mágico sobre el que se sostiene en faceta defensiva el cuadro sevillista, dice mucho. No nos vamos a cansar de elogiar su magnífica temporada, incluso cuando al brasileño no le quede más remedio que tumbar en el área a Adama Traoré tras una bestial galopada del español. Total, Bono le va a parar el penalti a Raúl Jiménez…

Porque sí, así comenzó el choque frente el Wolverhampton: con rápidas transiciones de los ingleses y un Sevilla al que le costó poco más de un cuarto de hora maniatarlos. Entre la salvadora atajada de Bono y la capacidad de insistencia de los de Lopetegui, el premio llegó por méritos propios cuando el epílogo acechaba. ¿Quién sino Ocampos, el mejor fichaje de LaLiga, decidiría la clasificación continental blanquirroja? El argentino, en el minuto 88, cabeceó de manera exquisita un centro perfecto de Banega para erigirse una vez más héroe de una noche de verano.

Este Sevilla que resiste al paso del tiempo, de las caras nuevas, que se reinventa año tras año sin perder comba y que sueña con levantar su sexta Europa League, deberá emular la gesta que alcanzó dos años atrás, aunque esta vez será en un vacío Stadion Köln. Ante un Manchester United que tampoco lo tuvo sencillo para dejar fuera al Copenhague (1-0) pero que terminó resolviendo gracias a un tanto desde los once metros de ‘su’ Ocampos: Bruno Fernandes.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.