La respuesta es no, aunque la sensación sea la contraria.

De igual manera que no la habría ganado si hubiese sumado los tres puntos frente al Sevilla. No vencer ante un rival de envergadura como es el hispalense entraba dentro de las lógicas posibilidades. Por algo el de Julen Lopetegui es el tercer mejor equipo de LaLiga. O eso al menos dicta la clasificación.

Inmenso trabajo sevillista

La cuestión es que en el Sánchez Pizjuán el Barcelona debía haber dado un golpe sobre la mesa. Era su oportunidad de oro. Teniendo en cuenta que el Real Madrid no juega hasta el domingo y que el ambiente en Nervión no era como el de tantas otras ocasiones. Del Barça se esperaba otra cosa, no el enésimo episodio de indolencia. Que vale, que va a ser difícil que su fútbol se parezca al de épocas no tan pasadas, pero el amor propio es innegociable. Después del último partido ante el Leganés la teoría era se estaba reservando para anoche. Pero nada más lejos de la realidad para la aplastante práctica. Ocasión perdida. Vagón que se escapa, aunque queda mucho tren. La Liga depende ahora de su archienemigo ―que debe ganar absolutamente todo―, pero ni mucho menos está sentenciada.

El Sevilla supo en todo momento contener el factor Messi: el factor diferenciador. Sí que es cierto que el argentino pudo desnivelar el marcador en alguna ocasión aislada a balón parado, pero apenas encontró aliados sobre el verde para superar la tremenda línea defensiva local. En ese sentido, el trabajo de la dupla defensiva de Lopetegui ―Koundé y Diego Carlos― más el de Fernando en zona de máquinas impidieron que una vez más el Barça triangulara con comodidad y generara peligro sobre el marco de Vaclík. El inicio culé fue esperanzador, pero en perspectiva global, con buenas intenciones no basta.

Con media hora buena no es suficiente

Tras el pitido final y el justo reparto de puntos, Piqué salió a dar a entender no se sabe muy bien qué, pero que si cuela, cuela. Dijo que “viendo las dos últimas jornadas será complicado que el Real Madrid pierda puntos”. Siendo como es, seguramente haciendo alusión al tema arbitral, aunque bien se podría aplicar al fútbol de su equipo: “Viendo las dos últimas jornadas, será complicado que el Barcelona no pierda puntos”, podría haber afirmado perfectamente.

También habló Quique Setién, que dijo que “sigo siendo optimista, mientras vea a mi equipo capaz de hacer esa media hora buena, estaré satisfecho”. El problema quizá sea ese, que con media hora no sea suficiente. Ante el Sevilla el cántabro no agotó los cinco cambios, señal de que lo que veía en la moqueta quizá no le desagradaba tanto. Y eso a que algunos de sus futbolistas ya ofrecían ciertos síntomas de fatiga antes de que se animara con las rotaciones. El debate Braithwaite-Griezmann, a todo esto, quedó en empate técnico por incomparecencia de ambos; el danés titular y el francés saliendo el último cuarto de hora. Ansu Fati esta vez no jugó ni un minuto y vistos las nulas vías de agua hispalenses en su retaguardia, no habría estado de más apostar por el canterano tras su buena actuación ante el Leganés.

El Madrid también ‘tiró’ la Liga en Sevilla

Que Setién siga siendo optimista no es una actitud que compartan muchos barcelonistas. Para el espectáculo y la emoción este resultado es música celestial y deja todavía más claro que esta Liga no se decidirá hasta el final del final. Pero dudo mucho que los culés hayan terminado satisfechos de las tablas firmadas en Sevilla, esa misma ciudad que tres jornadas atrás apartó también de la cima al Real Madrid tras caer ante el Betis… y que supuso también la ‘despedida’ al título blanco.

Apreciando el siguiente gráfico, cortesía de Marca, se observan lo que le queda a Barcelona y Real Madrid en lo que resta de campeonato doméstico. Además de lo curioso que parece que el Athletic sea ‘partido de riesgo’ para los blancos pero no para los blaugranas según su condición de local o visitante (como también sucede con el Villarreal, pero al revés), así a bote pronto parece un calendario más ‘asequible’ para los de Zinedine Zidane. Porque además de medirse a los leones, al Barça todavía le queda enfrentarse al Atlético (cuarto).

calendario barcelona real madrid

En definitiva, paso atrás del Barcelona la noche que seguramente debía haber dado uno de gigante aunque queda mucha Liga, mucho en juego y sobre todo lo que estos días de fútbol están dejando claro es que lo que ayer era negro, hoy puede ser blanco. Y nunca mejor dicho.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.