florentino perez zidane

Hace poco más de un año el Real Madrid andaba con la ilusión bajo mínimos. La desgastante temporada pos-Cristiano trajo de vuelta a Zinedine Zidane al banquillo y, con él, una supuesta revolución que finalmente no resultó ser tal. De hecho, gran parte de los principales señalados el verano pasado han sido parte de la columna vertebral con la que los blancos han conquistado LaLiga 19/20. Y de los 300 millones invertidos en fichajes, únicamente Ferland Mendy ha brillado con luz propia.

Es algo muy extendido en el mundo del fútbol que cuando algo funciona, mejor no tocarlo. Y si el Real Madrid, tras la paupérrima campaña pos-Ronaldo mantuvo el núcleo duro de su vestuario tras un ceroplete en sus vitrinas, no es de extrañar que tras conquistar el campeonato doméstico y en un año más bien convulso en lo económico, prefiera dejar salir y soltar lastre que peinar el mercado en busca de refuerzos. No obstante, no hay más que cruzar el puente aéreo para cerciorarse que no siempre lo que aparentemente funciona, funciona.

En una coyuntura social que no invita a grandes despilfarros, el Real Madrid lleva gastados cero euros desde que la ventana de incorporaciones se abrió a principios de agosto. Su objetivo no es otro que cuadrar cuentas, aminorar pérdidas y aprovechar los activos que en los últimos meses ha tenido cedidos para hacer caja. Así, entre Achraf al Inter, Óscar Rodríguez al Sevilla y Javi Sánchez al Valladolid, ha ingresado 83,5 millones de euros. Todos futbolistas criados en La Fábrica: que no costaron nada y se han marchado dejando los bolsillos llenos en la tesorería blanca. Tres jugadores que han crecido lejos del Bernabéu ―sobre todo los dos primeros―. Pero no son los únicos: Florentino también puede sacar mucha tajada de otros cedidos sin hueco en la plantilla de Zidane, como Mayoral o Reguilóntemporadón el suyo―.

Aparte de los futbolistas a préstamo, quedan otros marrones que arrastra desde hace un año: el más preocupante, sin duda el de Bale, cuyo destino sigue sin resolverse. Y otro que tiene visos de cristalizar en las próximas horas es la marcha de James al Everton. Las cesiones de Kubo al Villarreal, de Vallejo al Granada, de Reinier al BVB o la próxima de Brahim al Milan forman parte de una fantástica estrategia de cara al futuro, en la que una vez revalorizados, pueden salir a cambio de elevadas cantidades como la han hecho Achraf u Óscar Rodriguez, o quedarse como lo va a hacer Odegaard tras su excelente paso por la Real Sociedad. El noruego es la única cara nueva, de momento, del Real Madrid 20/21. Y todo hace indicar que será la primera y última.

Odriozola, Ceballos, Jovic o Mariano, cuyo futuro está en el aire, son las otras ‘patatas calientes’ de Florentino Pérez este verano. La última conquista liguera ―que, ciertamente, no fue arrolladora― y la necesidad de dinero fresco son los argumentos del máximo mandatario blanco para no tirar la casa por la ventana en términos económicos y deportivos. Las pregunta, sin embargo, son evidentes: ¿necesita el Real Madrid reforzarse o le basta y le sobra con lo que tiene? ¿No hay que tocar lo que ya funciona? Las respuestas, en próximas entregas.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.